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    Misterios y Leyendas Urbanas....o no...

    El avistamiento de la mujer alada de Vietnam





    Tres infantes de marina cerca de De Nag, Vietnam, vieron a una mujer alada desnuda en 1969. La criatura femenina tenía enormes “alas de murciélago”, piel de color negro y radiaba una luz verdosa. los hombres estuvieron lo suficientemente cerca como para escuchar el batir de sus alas.
    Fue en agosto de 1969 que un hombre llamado Earl Morrison, junto con varios compañeros, tuvo el susto de su vida. Fue, muy apropiadamente, en la oscuridad de la noche que se produjo el evento amenazador – y mientras los hombres estaban de guardia, manteniendo una cuidadosa vigilancia del Vietcong. Todo estaba tranquilo y normal hasta que alrededor de las 1:30 a.m. Fue entonces cuando el ambiente cambió, y una misteriosa forma hizo notar su presencia a los asombrados hombres de la primera División de Marines de Estados Unidos.

    A pesar de ser un poco reacio a hablar públicamente, Morrison finalmente cambió de opinión y, en 1972, estuvo cómodo al hablar del incidente, incluso si él no estaba a gusto con lo que encontró. Su historia hace increíble la lectura:

    “Hemos visto lo que parecía ser alas, como uno de murcielago, sólo que era gigantesco en comparación a lo que sería un murcielago regular. Después eso llegó lo suficientemente cerca para que pudiéramos ver lo que era, se veía como una mujer. Una mujer desnuda. Ella era negro. Su piel era negro, su cuerpo era negro, las alas eran negro; todo era negro. Pero brillaba. Eso brillaba en la noche, una especie de brillo verdoso. Ella empezó a ir por encima de nosotros, y nosotros todavía no oíamos nada. Ella estuvo justo encima de nosotros, y cuando llegó por encima de nuestras cabezas ella era quizás de 6 o 7 pies (~2 metros) de alto.”
    Morrison continuó: “Vimos que iba directamente encima de nosotros, y ella todavía no hacia ningún ruido del aleteo de sus alas. Ella oculto la luna una vez – así de cerca estaba de nosotros. Y oscuro — lucia como completamente negro entonces, pero aún podíamos definirla porque ella simplemente brillaba. Como un resplandor puro. Y ella empezó a ir por delante de nosotros hacia nuestro campamento. A medida que la vimos – ella había conseguido acercarse 10 pies (3 metros) o menos de distancia de nosotros – empezamos oír su aleteo. Y eso sonaba, ya sabes, como el aleteo de las alas normales. Y ella sólo comenzó a alejarse volando y la observamos durante un buen tiempo”.

    Uno de los que tomó un gran interés en la historia de la mujer voladora de Da Nang fue un investigador de OVNIs llamado Don Worley. Su entrevista personal con Morrison reveló datos adicionales, como la apariencia del cabello de la mujer siendo oscuro y lacio, y sus alas que pudieron haber tenido un ligero pelaje en ellos. En cuanto a sus brazos, ellos parecían carecer de huesos.

    Los investigadores Janet y Colin Bord dijeron de este particular caso en su clásico libro de 1980, Alien Animals: “Por lo general, nuestros informes de figuras aladas los describen como ‘hombres’, pero sin ninguna indicación de si las características que se ven el cual dice el testigo definitivamente se trata de un hombre. En vista de esto, sospechamos que los llamado “hombres pájaro” deben ser estrictamente llamado “gente pájaro” o “personas pájaro”, y que ninguna atribución de sexo puede honestamente ser hecho. Sin embargo, el avistamiento de Da Nang no entra en esa categoría”.

    Ciertamente, se podría decir que la mujer alada de Vietnam que brillaba intensamente debería tener una categoría para ella sola. Hasta el momento, no hay registros de nuevos avistamientos de la mujer alada.

    Última edición por CONDOR-69; 22/07/2018 a las 18:00 Razón: Petición

  2. Agradecidos


  3. #61

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    gracias por esa información Ampa


    Enfermeras ante el misterio: fenómenos paranormales en hospitales

    Los hospitales son contenedores de emociones, de sentimientos, allá donde ha habido penas y alegrías y donde la realidad puede superar a la ficción. Por todo ello surgen experiencias con lo extraño que no dejan de ser llamativas e, incluso, impactantes





    Los hospitales son contenedores de emociones, de sentimientos, allá donde ha habido penas y alegrías y donde la realidad puede superar a la ficción. Por todo ello surgen experiencias con lo extraño que no dejan de ser llamativas e, incluso, impactantes, siendo la provincia de Sevilla una de las que más fenomenología ha descrito en los últimos tiempos y que más testigos han hablado sobre ello; testigos que, en muchos casos preservan su identidad al estar aun cumpliendo sus funciones en el interior de los mismos.


    El ‘niño de nadie’ del viejo Pabellón Vasco

    El Pabellón Vasco, el hoy Hospital Duque del Infantado, es nuestra primera parada, un lugar que siempre tuvo un extraño eco dentro del misterio que sus paredes encierran, se encuentra en la popular zona de Heliópolis, cercano al barrio de El Porvenir y Reina Mercedes, en otros tiempos albergó a pacientes con duras enfermedades y se hizo acreedor de una mala fama por ello.

    El personal que en su interior realiza diferentes labores se ha encontrado, en la zona baja del edificio, con un niño espectral, de unos cinco años que deambula sin rumbo o mira fijamente a aquellos que tienen la oportunidad de verlo. Uno de los testigos nos relataba: «Inquieta porque sabes que allí no hay nadie y sobre todo porque cuando uno de nosotros se acerca al lugar para ver si se ha perdido o necesita ayuda el niño de ha ido, ha desaparecido y no hay rastro de él en todo el edificio» y prosigue: «Es como si viviera aquí, es como si fuera parte del edificio, lleva años viéndosele aquí dentro y claro, con la mala fama del edificio sobre todo porque aquí venía mucha gente a morir y ahora el rumor de lo que se ve, aunque oficialmente lo neguemos, pues...

    Lo peor es que a veces nos llaman de las habitaciones y nos dicen que hay un niño perdido en los pasillos de la planta y nos describen al mismo niño que nosotros hemos visto tantas veces. Nadie sabe quién es o que quiere, ni si murió aquí o tiene relación con el edificio pero lo vemos y otros muchos lo ven».

    Otros dos testigos afirmaban sobre esta aparición: «Allí es un no parar, al niño se le ve en la planta, y cuando una, que está acostumbrada ya a todo lo ve al final del pasillos, tan pequeño y perdido le entran ganas de ir a ayudarlo pero sabemos que no nos debemos de acercar, no es de este mundo...».

    Su acompañante, lívido como si lo estuviera viendo, nos comentaba: «Da mucho miedo, sobre todo porque te gustaría ayudarlo, te gustaría ofrecerle algo, no sé, ropa, comida o algo. Se le ve tan mal..., pero desaparece y le tienen miedo, algunos creen que es una parca infantil y ante la puerta que se detiene su enfermo fallece... Es muy muy duro».


    Inquietantes fenómenos en el Virgen Macarena

    El hospital Virgen Macarena de Sevilla es otros de esos centros hospitalarios que guardan en su interior experiencias que resultan duras de recordar para los testigos. Así dentro del edificio, el personal –no especificaré rama ni área– nos decía acerca de esas experiencias: «En la séptima planta, en una de las habitaciones, donde me disponía a prepararla para que pudiera ocuparla un paciente, de buenas a primera, al entrar en la habitación, me encontré con uno de los sillones –que tienen dichas habitaciones para el descanso de los familiares– levitando, flotando en el aire. Lo que llevaba en las manos hasta se me cayó de las manos».

    Otra de las compañeras comenta cómo se encontró, en varias ocasiones, a un niño jugando «cuando en un hospital es muy raro que un niño por los pasillos y mucho menos jugando a la pelota».

    Una experiencia inexplicable es la que tuvo otra chica: «Llevé a un paciente que le habían realizado una operación de traqueotomía a una de las habitaciones. A los quince días me encontré a ese paciente en el ascensor y le comenté lo bien que lo veía. Cuando llegué al mostrador lo comenté a los compañeros de haberme encontrado a ese señor y que lo había visto muy bien, pero cuál fue mi sorpresa cuando mis compañeros me dijeron que eso era imposible ya que ese paciente hacia una semana que había fallecido». La chica consultó los fallecimientos y comprobó cómo hacía una semana que el paciente murió.

    No es el único caso, otra chica comentaba como la llamaron de UCI para atender a un paciente totalmente sedado. A los quince días ella regresó de unas vacaciones y se encontró al paciente en los pasillos. Lo comentó a sus compañeras que le informaron del óbito y de la imposibilidad de lo que estaba narrando.

    De forma directa, igualmente, una persona, médico, que confesaba, en privado, lo que a él le sucedió en el recinto hospitalario: «Eran las dos y algo de la mañana, estábamos en la 7B, en una parte que le decimos Nefre –de nefrología–, en esta zona hay un acceso de puertas cómo las que me has descrito en tu relato y fue ahí donde acompañado por otro médico pudimos ver, tras sortear la puerta una especie de forma negra que se desplazaba por el pasillo flotando a unos centímetros del suelo».

    El impacto que causó en los testigos fue brutal, una especie de silueta sombría, de un metro sesenta de estatura que levitaba por el pasillo y que desapareció tras unos segundos de estar a la vista de estas víctimas del misterio. Ambos se miraron y se preguntaron: «¿Tú has visto lo mismo que yo?». Lo interesante es que hablaron de ello con el resto de compañeros y muchos de ellos habían tenido experiencias similares.

    Igual de impactado se encontraba nuestro siguiente testigo, amigo y excompañero de trabajo, que una soleada tarde se sentó en mi despacho y me, nervioso, me decía: «Mi mujer ha estado de baja unos meses por un tema médico, trabaja en el Macarena, al regresar al trabajo tras la baja, en el mes de marzo de 2008, iba hacia su planta cuando por la baja se cruzó con un médico, lo saludó como todas las mañanas antes de su baja pero él iba pensativo, a lo suyo y no respondió. Ese detalle le extraño a mi mujer pues siempre ha sido muy atento y educado. Al reencontrarse con sus compañeras los típicos besos y abrazos y pasado un rato comentó la circunstancia a una de ellas, le dijo: ‘Me he cruzado abajo con el doctor y no me ha saludado si quiera’. La amiga le dijo que ‘estás segura que era él’ y ella dijo que sí... Entonces le dijo: ‘¿No te has enterado de lo ha sucedido?’. Pero ella ha estado muy desconectada del trabajo y no sabía nada, así que su amiga le dijo: ‘Murió hace unos meses, es imposible que te hayas cruzado con él’. Pero mi mujer estaba segura y se puso nerviosa, entonces, viendo el panorama, una compañera le dijo que no se pusiera así pues ya eran varias las personas que lo habían visto en el hospital tras su muerte».


    Misterio, de otro mundo, en el Policlínico

    Cercano al Virgen Macarena se encuentra el Policlínico de Sevilla, que es otro de esos edificios donde quedarse sólo puede depararnos más de una sorpresa... En este caso la impresión se la llevó un vigilante de seguridad en un caso investigado por el sevillano Javier Lobato, así el protagonista le contó cómo él llevaba poco tiempo en la empresa de vigilancia y aquella noche era su primer servicio en aquel edificio. El trabajo consistía en comprobar si dentro quedaban personas para lo cual debía realizar rondas de comprobación por las consultas, revisándolas y verificando que estaban vacías. Una vez revisadas procedía a cerrarlas con llave. El testigo así procedió una a una aunque su experiencia tendría lugar en la tercera planta, en uno de los pasillos en forma de L, largo y que acaba en un giro a la izquierda donde se encuentra otra consulta. Una vez que realizó la ronda por la planta baja y la primera planta subió a la segunda (o tercera si la baja se cuenta como primera) y se sorprendió por el impresionante frío que hacía, aunque no le dio más importancia. Siguió con su rutina y una vez cerradas todas las consultas del pasillo, sólo le quedaba la última puerta, entró y vio que estaba todo normal, cerró la puerta con llave, pero unos 5 o 6 segundos después, al salir de ese punto en forma de L, observó como todas las puertas estaban abiertas de par en par, más de una decena de puertas y todos los extintores en el suelo. El testigo se llevó un gran susto y pensó que era una broma por ser nuevo en el destino, pero era imposible gastar una broma abriendo con llave esa cantidad de puertas y bajar los extintores en tan poco tiempo para salir, finalmente, sin hacer ruido. El trabajador salió corriendo y una vez en el coche se quedó casi estado de shock intentando asimilar lo que había ocurrido. No quiso volver a ese servicio.

    En este mismo edificio, en el Policlínico, se han registrado otros sucesos extraños en la zona de laboratorios, pruebas con sondas o rayos X donde hace acto de presencia una misteriosa sombra inexplicable.



    Terror en el Vigil de Quiñones

    Es de los eternos hospitales de Sevilla que, parece, nunca serán abiertos –al menos por el momento– y su interior sigue reservado a unos pocos que prestan sus servicios en el mismo. Siendo el Vigil de Quiñones una enfermera iba a tener un encuentro que dejaría huella en ella por el resto de su vida: «Estaba en la zona de las enfermeras y se encendió el chivato de una habitación. Mi compañera y yo nos miramos pues en esa habitación no había nadie, por aquel entonces sólo había militares. Fui yo pensando que era un problema del pulsador pero cuando entré me quedé helada. Allí había un hombre, en bata de paciente, mirando por la ventana. Era mayor, de unos 60 años, estaba apoyado en el marco y le dije: ‘¿Qué hace aquí hombre de Dios? ¿En qué habitación está?’ ya que su cara no me sonaba pero podría ser un ingreso de otro turno... En ese momento me miró y se desvaneció. Salí corriendo de la habitación y mi compañera me escuchó llorar. Le expliqué lo que me sucedió y me dijo sólo ‘no se lo cuentes a nadie’, nunca lo olvidaré, aquel paciente era un fantasma».



    Miedo en el Valme

    Se ha hecho tristemente popular en los últimos meses pero desde hace años de habla de fenómenos insólitos en el interior del mismo y en una extrapresencia que se manifiesta en uno de sus ascensores. Un trabajador nos decía: «En el ascensor de la quinta es en el que suele verse. Si no fuera porque conocemos a todos los compañeros que aquí trabajan podría pasar por uno más de nosotros, pero no, es él, murió hace años de forma trágica y hasta su muerte tuvo algo de misterioso... Es un tema tabú que prefiere no tocarse».

    Otra persona confesaba al respecto: «No sé lo que sucede exactamente o la razón, sólo que es muy real. Estaba una noche de guardia y subía a una de las plantas superiores, a la séptima. El ascensor iba solo, solo conmigo dentro. Entonces se paró en la quinta y entró un médico que no había visto jamás. Le di las buenas noches, lógicamente. Por su edad debía de ser un veterano del centro pero no lo conocía. La cosa es que el ascensor no paró más y al llegar a la séptima dije: ‘Aquí me quedo’. Me quedé helado... ¡No había nadie en el ascensor! Una compañera me vio al cabo de unos minutos y me dijo: ‘Chiquillo que mala cara tienes, ¿una noche dura?’ Y le conté lo que me había pasado, entonces ella, tranquila, me dijo: «Es el fantasma de la quinta, ya te acostumbrarás, para unos es una leyenda pero cuando lo ves vaya que si existe...».

    Otro suceso inquietante que sucede en el interior del edificio nos lo testimonia una persona que trabaja en el mismo, ellos hablan, igualmente, de un fantasma llamado Carmen que sería la auxiliar de paritorio y que se aparece en un determinado ascensor de los varios que tiene el hospital, ese ascensor es el triste protagonista del incidente que le costó la vida a la joven fallecida. Dos equipos técnicos diferentes han acudido al hospital a inspeccionar la instalación y la conclusión de ambos equipos es que al ascensor no le pasa nada. Que es inexplicable.

    Hospitales, lugares donde, por su actividad, hay una gran huella de dolor, de esperanzas, de tragedias... Contenedores de emociones que se comienzan a manifestar y que vienen a decirnos que son lugares encantados. Estos han sido sólo algunos de los muchos testimonios recopilados en cuanto a experiencias vividas en los hospitales sevillanos, sólo algunos pues aún hay más...

  4. #62

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    Islote de Es Vedrá y el triángulo del Silencio



    Uno de los lugares favoritos de Ibiza, está curiosamente fuera de Ibiza: el islote de Es Vedrà. Esta enorme pirámide de roca se encuentra situada en el suroeste de la isla frente a Cala d’Hort, en el municipio de Sant Josep de Sa Talaia. Debido a su alto valor ecológico, se encuentra protegido como reserva natural desde el año 2002 en el Parc de Cala d´Hort i Es Vedrà, formado por los islotes de Es Vedrà, Es Vedranell y los Es Illots de Ponent.

    Su singular forma y colosal tamaño de 382 metros sobre el mar hacen que Es Vedrà sea fácilmente visible y reconocible desde muchos puntos de Ibiza, Formentera e incluso desde la Península Ibérica. En las últimas décadas, decenas de mitos y leyendas se han escrito sobre un islote “con propiedades mágicas de acumulación de energía”.




    Seguramente todos conoceremos las historias y leyendas que envuelven al triángulo de las Bermudas. Un lugar enigmático donde se han registrado numerosas desapariciones de embarcaciones y aviones a lo largo de la historia de la humanidad

    Lo que seguramente no sabrá todo el mundo es que España, cuenta con otra zona triangular de similares características. Este lugar es conocido como “EL Triángulo del Silencio” y está ubicado entre el islote de Es Vedrá (suroeste de Ibiza), el Peñón de Ifach (Calpe) y la costa suroeste de la isla de Mallorca.

    Muchas son las leyendas que toman el islote de Es Vedrá como fuente de sus enigmas. Guarda en su interior un gran número de enredadas y peligrosas galerías que conectan el lugar con las aguas más profundas de la zona (a pesar de la proximidad del islote con la playa).




    Existen historias, leyendas y relatos de la zona que aunque no pueden explicar el por qué de los numerosos avistamientos de OVNIS y OSNIS, así como las desapariciones de embarcaciones o los rugidos que se escuchan bajo sus aguas, han conseguido llegar a un dato común. Este lugar contaría con una gran acumulación de energía similar a la que se encuentra en las pirámides de Egipto, la Isla de Pascua o el monumento megalítico de Stonehenge.

    Creamos o no las leyendas de la zona, lo cierto es que a lo largo de la historia se han reunido muchos testimonios que aseguran haber vivido extrañas situaciones en torno a este islote. Quizá el origen de todas estas leyendas, o por lo menos el que abriría la veda para compartirlas, fue la vivencia del padre Francisco Palau. Al parecer, este hombre de Dios pasó mucho tiempo recluido voluntariamente en este islote para orar con mayor intimidad. En muchas de sus obras ha relatado las numerosas experiencias extraordinarias que vivió en este lugar, visiones que califica una y otra vez como avistamientos de “damas de luz” y “seres celestiales”.

    A partir de ese momento los testimonios sobre es Vedrá se disparan. Pescadores de la zona aseguran ver pasar por debajo de sus embarcaciones luces veloces de un lado a otro. Habitantes de la zona, e incluso el campeón mundial de caza submarina de los 80 y 90 José Amengual, aseguran escuchar ruidos metálicos debajo del agua. Este tipo de testimonios han ido dando forma a la creencia, más que extendida, de que en esta zona se esconde una base sumergida de OVNIS.

    Hay que destacar que según cuentan, uno de los casos de avistamiento más conocidos ocurridos en la península, el Caso Manises de 1979, tuvo lugar justo en el momento en el que se sobrevolaba el islote de Es Vedrá.

    Sea como sea, lo que es cierto es que este lugar es el escenario de enigmas que aunque puedan tener explicación se desconoce hasta el momento
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  5. #63

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    LEYENDA DE LA TORRE DE LA MALMUERTA, CÓRDOBA.




    La Leyenda de los comendadores de Córdoba o leyenda de la torre de la Malmuerta está basada en un hecho histórico ocurrido en 1448 en la ciudad de Córdoba.
    Fernando Alfonso de Córdoba era uno de los caballeros más relevantes de la ciudad de Córdoba, donde destacaba por sus enormes posesiones y su inmensa fortuna, y además gozaba de la amistad del rey Juan II de Castilla, padre de Isabel la Católica, lo que le proporcionaba una sólida y respetable posición en la Corte castellana.

    Este noble estaba casado con Beatriz de Hinestrosa, dama muy joven y de gran belleza, a la que amaba profundamente. La dama era respetada y admirada a causa del lujo y posición social que había alcanzado con su matrimonio. Pero a pesar de ello, la pareja tenía una frustración, y era la de no haber tenido hijos, lo que enturbiaba la felicidad del matrimonio.
    Las crónicas de la época señalan que ambos cónyuges hicieron todo lo posible por lograr descendencia, desde solemnes votos y promesas religiosas hasta conjuros de adivinos orientales y sortilegios de hechiceros mahometanos.

    Muchos consideran que la llamada torre de la malmuerta, en Córdoba tiene un pasado legendario; pero hay tantos nombres, vestigios y coincidencias que cabe pensar puede haber más de historia de lo que algunos quisieran admitir. He aquí lo que sabemos. A comienzos del siglo XV un viejo y distinguido caballero del linaje de los Gómez de Figueroa se enamoró de una joven que podría haber sido su nieta. Muchos le aconsejaron que se olvidara de la doncella porque no iban a hacer una buena pareja, pero el anciano señor no podía quitársela de la cabeza. Y con buen motivo, pues Clara de Herrera era extraordinariamente bella, noble y caritativa, reuniendo sobradamente todas las virtudes que cualquier marido hubiera deseado para su esposa.

    La señorita —en contra de lo que todos hubieran esperado— se mostró receptiva a las atenciones del anciano. Finalmente, él se decidió a proponerle matrimonio y ante el asombro de todos ella aceptó. Por las mismas razones que sedujeron a su marido, también era muy admirada por todos los caballeros de la ciudad, muchos de los cuales pensaron que no había resultado tan honrada como parecía, pues supusieron que la razón para casarse con el vejestorio era heredar su extenso patrimonio. Algunos, incluso albergaron la esperanza de llegar a conseguir algún día dos premios de una vez: una mujer extraordinaria y una gran fortuna.

    Por ello, varios solteros cordobeses aprovechaban cualquier oportunidad para ser atentos con la dama. Su marido, que la solía acompañar en muchas de sus salidas, se daba perfecta cuenta del interés que suscitaba su esposa. Por eso sufría enormemente, aun cuando su mujer no actuara impropiamente. Las continuas atenciones que su esposa recibía de hombres, muchísimo más jóvenes, y la creciente inmovilidad a la que le sometían sus achaques, no hicieron otra cosa que convertir sus sospechas en obsesión. Clara, dándose cuenta del interés que suscitaba entre tantos varones y, consciente de los celos de su marido, se prometió a sí misma hacer todo lo posible para mitigar los sufrimientos de su esposo. Por esta razón limitó drásticamente sus salidas a la calle, reduciéndolas a acudir, junto a su marido, a las ceremonias religiosas y a un reducido número de compromisos sociales.



    Como toda gran señora, una de sus principales actividades era la asistencia a los más necesitados, a los que socorría habitualmente. Dado que había decidido restringir al máximo su presencia pública, decidió dejar de acudir al encuentro de los necesitados. Les dijo a todos que deberían de ser ellos quienes se acercaran a la reja de la casona que el matrimonio tenía en el barrio de Santa Marina. Así pues, a distintas horas del día los necesitados allí acudían a recibir los donativos y las palabras de consuelo que ella les dedicaba.

    Cualquier cosa que Clara hubiera hecho habría resultado baldía ya que su marido se estaba volviendo completamente loco. A tanto llegó que, incluso, creía que los mendigos eran pretendientes disfrazados que se atrevían a cortejar a su esposa en su propia casa. Imaginaba que las lamentaciones de los pobres y las palabras de consuelo de su esposa eran conversaciones de enamorados y confundía la entrega de monedas con caricias de enamorada.

    Atormentado y excitado, el viejo decidió visitar a una hechicera para que le aconsejara. Una tarde, después de la siesta, acudió en su busca a la judería cordobesa y ella, después de escuchar las sospechas de su cliente, realizó unos rituales y le preparó un bebedizo que le ayudaría a ver la verdad. Tras ingerir la bebida, el viejo entró en trance y tuvo una visión de su esposa yaciendo en la cama con un joven. Muy alterado, se dirigió hacia su casa en busca de su esposa. Al encontrarla, sin mediar palabra, la asestó una puñalada en el cuello y continuó apuñalándola por todo el cuerpo hasta que Clara dejó de existir. El asesino fue prendido por la justicia y encerrado en espera de juicio.

    Dado el linaje del acusado, era el propio rey Don Enrique quien tenía la autoridad para juzgarle. Durante el juicio, numerosos testigos de todas las condiciones sociales relataron las virtudes de Clara y la inexistencia de cualquier asomo de duda acerca de su noble y generoso comportamiento. Ante tan abrumadoras evidencias el rey declaró que no había justificación alguna para su muerte por lo que el rey dijo que se escribiera que la mujer había sido “malmuerta” por su esposo. Habiendo quedado probado que el viejo actuó bajo los efectos de un bebedizo y que no era dueño de sus actos fue condenado a estar encerrado a perpetuidad. Además, dadas las características extraordinarias de su esposa, fue condenado a restaurar plenamente su memoria, que debería quedar inmortalizada como una víctima de su injusto esposo.

    El rey le sentenció al viejo Gómez de Figueroa a vender todas sus propiedades, a derribar la casona donde se cometió el asesinato y construir en ese mismo lugar una esbelta torre que se llamaría “de la Malmuerta”. El asesino debería de purgar su pena en la torre hasta la muerte. En cuanto a la hechicera —que era quien había preparado el brebaje que desencadenó la tragedia— fue condenada a morir en la hoguera. La decisión del rey fue muy alabada por el pueblo ya que la torre contribuiría a mejorar las nuevas defensas de la ciudad y la ejecución sería un espectáculo más en la siguiente reunión de la feria de la ciudad con lo que acudirían seguramente más visitantes. Sin embargo, cuando los albañiles iban a levantar la torre, en el lugar de la casona derruida, se dieron cuenta de que quedaría situada varios metros fuera de las nuevas murallas. Por ello se preguntaron si era imprescindible levantar la torre exactamente en el sitio de la casona o si podrían construirla una veintena de metros más atrás, integrada con el resto de la muralla.


    (FOTO SUPERIOR: La Torre de la Malmuerta en el siglo XIX y en la actualidad)

    Finalmente, después de mucho deliberar, decidieron cumplir escrupulosamente con la sentencia del rey y construyeron la torre en el lugar exacto, conectándola a la muralla por un arco de medio punto. Se edificó, entonces, la torre albarrana (situada extra muros) que ha pervivido a la demolición de las murallas de Córdoba en el siglo XIX. Se cumplió así la sentencia regia de perpetuar para siempre la memoria de la bella y noble Clara Herrera, “La Malmuerta”.




    La leyenda coincide bastante con las investigaciones de historiadores y arqueólogos, aunque no del todo… Una cédula del rey Enrique III el Doliente, de fecha octubre de 1404, ordenó que el dinero recogido como multas a burdeles y garitos de juego, se emplease en la Torre de la Malmuerta. Es posible que la cantidad que se reunió después de haber vendido los bienes del condenado no fueran suficiente para ello; también existe la posibilidad de que se tratase de alguna ampliación o reparación posterior del edificio de la malmuerta. En general, las torres albarranas fuera de las murallas se utilizan para cubrir salientes o zonas inmediatas a murallas y así evitar que sean empleados por los asediadores; más raro resulta que se edifiquen en una planicie como la de los aledaños a la ciudad de Córdoba. Y de momento la duda permanece…

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    La Dalia Negra


    Conocida como La Dalia Negra , Elizabeth Short fue una mujer estadounidense, víctima de un muy publicitado asesinato. Apodada como La Dalia Negra, Short fue encontrada severamente mutilada. Su cuerpo descuartizado fue encontrado el 15 de enero de 1947 en Leimert Park.

    Su asesinato, todavía irresuelto, ha originado muchas suposiciones y ha servido de inspiración para películas y libros. Se la llama La Dalia Negra por que en los días de su muerte , se había estrenado ´´La Dalia Azul´´ , que también se trataba de la desaparición de una chica a la que luego encontraban muerta. Además , Elizabeth siempre vestia de negro.





    Elizabeth Short nació en Hyde Park, Boston, Massachusetts. Fue educada en Medford, por su madre después de que su padre las abandonara a ella y a sus cuatro hermanas simulando un suicidio al dejar su coche en un puente.

    A la edad de diecinueve años fue a Vallejo, California, a vivir con su padre, que volvió a ponerse en contacto con ellas. Su esposa no le perdonó y le indicó que no quería volver a saber de él pero Elizabeth decidió aprovechar la oportunidad para estar más cerca de Hollywood, para así convertirse en una famosa actriz , su gran sueño. Los dos se trasladaron a Los Ángeles a principios de 1943 y después de una intensa discusión, ella se fue, consiguiendo un puesto de trabajo en el campamento Cooke (actual Base Vandenberg de la Fuerza Aérea). Se trasladó a Santa Bárbara, donde fue detenida el 23 de septiembre de 1943, por beber siendo menor de edad y fue devuelta a Medford por las autoridades juveniles. En los tres años siguientes residió en distintas ciudades de Florida. Obtenía dinero, la mayoría de las veces, trabajando como camarera.

    Elizabeth regresó al sur de California a principios de 1946 para encontrarse con un viejo novio que había conocido también en Florida durante la guerra, el teniente Gordon Fickling. El finalmente se marchó a Carolina del Norte, pero continuaron en contacto por carta. La última que recibió de ella tenía la fecha del 8 de enero de 1947 y le contaba que planeaba irse a Chicago para trabajar como modelo. Durante los seis meses previos a su muerte residió en el sur de California, área de Los Ángeles, viviendo en varios hoteles, edificios de apartamentos, pensiones y casas privadas, sin quedarse en ningún espacio mas que unas pocas semanas. Los salarios que obtenía como eventual camarera los gastaba en ropa y maquillaje, pues albergaba la esperanza de que un cazatalentos de Hollywood la descubriera.

    Oficialmente el caso sigue abierto, y en la actualidad el Hotel Biltmore sirve un cóctel llamado Dalia Negra de vodka, licor de frambuesa negra Chambord y Kahlua. La bebida, tal vez apropiadamente, tiene un sabor amargo.

    El cuerpo de Elizabeth Short fue encontrado en el distrito de Leimert Park de Los Ángeles el 15 de enero de 1947, abandonado en un terreno baldío. El cuerpo fue descubierto por una vecina caminando.​ En principio, creyó que se trataba de un maniquí roto, pero al acercarse comprobó horrorizada que se trataba del cadáver de una mujer joven. El cuerpo desnudo había sido cortado por la mitad a la altura de la cintura y drenado de sangre, y su rostro estaba cortado desde la comisura de los labios hasta las orejas, al estilo de una sonrisa de Glasgow. El cuerpo había sido lavado y limpiado y dividido limpiamente en dos. Ya en el solar la habían tendido de espaldas con sus manos por encima de la cabeza y sus codos doblados en ángulo recto. Le fueron arrancados el bazo, el corazón y los intestinos. Le mutilaron el pezón izquierdo, le cortaron el vientre un poco por encima de la entrepierna, le seccionaron un trozo del muslo izquierdo e insertaron el pedazo en su vagina, la asfixiaron y fracturaron las piernas con un bate, al igual que la cabeza.​ Cerca, la huella del talón de un zapato masculino junto a las marcas de que parecían de un vehículo siendo que en el fondo del terreno, un saco de cemento vacío con algunas gotas de agua ensangrentada.

    La autopsia indicó que había fuertes marcas en sus tobillos y muñecas hechos por una cuerda, sugiriendo que había permanecido maniatada al menos tres días, durante los que fue torturada con saña como mostraban las numerosas laceraciones, golpes, cortes, quemaduras de cigarrillo y el pecho derecho despellejado, todo ello sufrido en vida. Se dijo que también había sido obligada a comer excremento, que fue hallado en su estómago, pero lo más probable es que se tratase de una transferencia de fluidos al realizarse la evisceración. Aunque el cráneo no estaba fracturado, Short tenía moretones en la parte frontal y derecha de su cuero cabelludo con una pequeña cantidad de sangre en el espacio subaracnoideo en el lado derecho. La causa de la muerte fue la pérdida de sangre de las laceraciones del rostro combinado con el shock de una conmoción cerebral. Los dedos arrugados por la permanencia en el agua dificultaron la toma de huellas dactilares, pero comparándolas en su archivo descubrieron pronto su identidad al estar fichada en 1943.

    El 23 de enero de 1947 el asesino llamó al editor del periódico Los Angeles Examiner, expresando su preocupación porque no estaban siguiendo de cerca la noticia del asesinato. Entonces ofreció enviar elementos pertenecientes a Short al editor. Al día siguiente llegó un paquete al periódico que contenía el certificado de nacimiento de Short, tarjetas, fotografías, nombres escritos en pedazos de papel, recortes de periódico informando de la muerte del Mayor Gordon Jr. y una libreta de direcciones con el nombre Mark Hansen en la tapa. Hansen, una de las últimas personas que vio a Short con vida se convirtió en sospechoso. Era el propietario de un club nocturno frecuentado por Short cerca de su casa, donde él y su novia alojaron a la chica en varias ocasiones. Hansen admitió que intentó acostarse con Short, sin conseguirlo. La agenda era suya, sí, pero era Beth quien la usaba. Le habían arrancado una hoja y la policía interrogó a la larga lista de nombres que contenía. Todos contaron más o menos lo mismo, que habían conocido a Short en la calle o en un bar, que la habían invitado a unas copas, alguno incluso a cenar, pero en cuanto veían que ella no estaba dispuesta a acostarse con ellos, se marchaban y no volvían a verla. Solo tres hombres de la lista, que llegaron a ser novios efímeros y no ligues casuales de Beth, informaron que llegaron a conseguir sus favores. Esto también contradice un falso rumor que decía que la joven no podía mantener relaciones sexuales completas por tener genitales infantiles. La autopsia indicaba que, en efecto, en ese aspecto era por completo normal.

    El último acompañante fue Robert "Red" Manley que la noche del 8 de enero detuvo su coche al verla caminando. Ella le explicó que no tenía a dónde ir y él la llevó a un motel. Aseguró que no hicieron el amor, dijo que se pasó la noche en pie, indispuesta debido a alguna comida que le había sentado mal. Por la mañana le contó que debía ir a la estación de autobús a dejar su maleta en consigna y luego al Hotel cecil, donde se reuniría con su hermana Virginia (esto era mentira). Red la llevó a la estación y a eso de las seis y cuarto la dejó ante el hotel, se despidieron y regresó a casa. Nunca volvería a verla. Fue el principal sospechoso pero su esposa confirmó que estuvo en casa la noche del 9 y pasó la prueba del polígrafo y años más tarde incluso la inyección de pentotal sódico (suero de la verdad). Tras efectuar un par de llamadas telefónicas, a las diez de la noche el recepcionista del hotel la vio cruzar el vestíbulo y salir, para no volver nunca.

    El asesino escribió más cartas al periódico, llamándose a sí mismo "el vengador de la Dalia Negra". El 25 de enero, el bolso y un zapato de Short fueron encontrados en un cubo de basura a corta distancia de la avenida Norton. Red Manley los reconoció. En algún momento entre el 10 y el 15 de enero, el asesino retiró la maleta de Short de la estación de autobús, sin que nadie reparara en ello. Ni la maleta ni su ropa fueron nunca encontrados.

    Debido a la notoriedad del caso, más de cincuenta hombres y mujeres confesaron, adjudicándose el asesinato y la policía se saturó con información cada vez que un periódico anunciaba el caso o un lanzamiento de libro o película. El sargento St. John, un detective que trabajó en el caso hasta su jubilación, dijo: "Es asombroso cómo muchas personas señalan a un pariente como el asesino."

    Un reportero de Los Angeles Daily News dijo, "si el asesinato nunca se resolvió se debió a los reporteros... Estaban en él, pisoteando pruebas, reteniendo información". A la policía le llevó tiempo tomar control total de la investigación, y los reporteros recorrían libremente las oficinas de departamentos, se sentaban en sus escritorios, y respondían los teléfonos. Mucha información del público no fue pasada a la policía, ya que los periodistas se apresuraban a obtener las primicias."

    Otro de los primeros sospechosos fue su propio padre, Cleo Short, pues vivía a tan solo cinco kilómetros de donde se encontró el cuerpo. Sin embargo, él dijo no saber nada de su hija desde hacía tres años ni quería saberlo. De hecho, se negó a reconocer el cadáver y tuvo que hacerlo la madre, viniendo desde el otro lado del país. La había engañado el editor de un periódico diciéndole que su hija había ganado un concurso de belleza y tras dejarla hablar de su carácter, vida y aspiraciones, le contaron que en realidad había sido víctima de un crimen espantoso. El cuerpo de Short fue enterrado en Oakland, California.

    Según informes de prensa poco después del asesinato, Short recibió el apodo de "Dalia Negra" en Long Beach en el verano de 1946, como una referencia en ese momento de la película La Dalia Azul (The Blue Dahlia) y por su costumbre en sus últimos años de vestir de negro porque contrastaba elegantemente con su palidez. Sin embargo, los investigadores del condado de Los Ángeles descubrieron que el apodo fue inventado por los reporteros de periódicos que cubrían el asesinato, impactados por la juventud y enorme belleza que resultó poseer la víctima. A Elizabeth Short no se la conoció como la Dalia Negra en vida, pues sus familiares y conocidos la llamaban Beth.

    Un número de personas (de las cuales ninguna conocía a Short en vida), contactó con la policía y a los periódicos afirmando haberla visto durante la primera semana de su desaparición, es decir, entre el 9 de enero y el momento en que su cuerpo fue encontrado el día 15 del mismo mes. La policía y los investigadores de Los Ángeles descartaron cada uno de estos supuestos avistamientos. Sin duda permaneció retenida en algún lugar, sospechando la policía en un sótano o bodega de alguna casa o anexo algo apartados en la zona norte de la ciudad.

    En 1999, el investigador privado Steve Hodel descubrió en el álbum de fotos de su padre la fotografía de una mujer de piel clara y cabello oscuro. No la conocía pero creyó que se parecía a la Dalia Negra. A partir de ese descubrimiento, Steve llevó a cabo una larga investigación que lo convenció de que su padre había asesinado a Elizabeth Short.

    George Hodel, el padre de Steve, había vivido en la misma ciudad que Elizabeth en la época en que ella murió. Muchos testigos afirmaron haberlos visto juntos e incluso hubo quien dijo que eran amantes. Cuando el cuerpo de Beth apareció cortado por la mitad, se creyó que la persona responsable de aquel corte tan limpio debía tener amplios conocimientos de medicina y, coincidentemente, George Hodel era médico. De hecho, su consultorio se encontraba a solo a dos manzanas del Hotel Cecil, el último lugar donde Elizabeth fue vista con vida. Por otra parte, la posición en que el cuerpo de Beth fue encontrado resultaba muy poco común y según Steve Hodel, se parecía al cuadro El minotauro del autor surrealista Man Ray, amigo cercano del doctor Hodel. Otra pruebas que encontró Steve fueron: justo en enero de 1947 su padre había comprado unas bolsas de cemento para realizar reformas en su casa (en la escena del crimen se encontraron bolsas de cemento); un vecino dijo que, poco antes de aparecer el cadáver en Leimert Park, un auto negro parecido a un Ford Sedan del 36 había pasado por ahí (George Hodel conducía un Packard Sedan negro del 36, un coche muy parecido); su padre se había quedado solo en la mansión que tenían en Hollywood (diseñada por Lloyd Wright),4​ pues Steve, sus hermanos y su madre se habían ido de la ciudad a una visita familiar justo cuando sucedió el asesinato; el tipo de letra que el asesino utilizó para escribir la carta que envió a la prensa se parece a la de su padre. Finalmente, Steve se puso en contacto con su hermana mayor, y ella le comentó que, mientras ella llevaba adelante el juicio en contra de su padre por abuso sexual, había escuchado que George Hodel era el principal sospechoso por el asesinato de la Dalia Negra. Entonces, Steve se puso en contacto con Brian Carr, el actual detective de la policía que se encargaba del caso. Carr le dijo a Steve que la mayor parte de los documentos del caso desaparecieron en la década de los cincuenta. Tiempo después, no obstante, Hodel descubrió que la policía había vigilado la casa de su padre mediante micrófonos secretos pues, efectivamente, era sospechoso del asesinato. Steve escuchó en las grabaciones (que se hicieron públicas en 2003) a su padre hablar de ciertos abortos clandestinos que él había realizado y dijo que estaba consciente de que la policía lo consideraba el asesino de la Dalia Negra, pero que nunca lo atraparían.

    Según Steve, a pesar de que la policía tenía muchas pruebas en contra de su padre, no lo apresó pues al hacerlo hubiera destapado una serie de tratos sucios que se hacían entre los médicos y las fuerzas del orden para ocultar los abortos ilegales. Para Steve, la policía optó por dejar libre a su padre a cambio de mantener una imagen limpia frente a los ciudadanos de Los Ángeles. Por su parte, Goerge Hodel se fue del país en 1950 a Filipinas, en donde ejerció su profesión y conoció a su última mujer, con la que volvió a Estados Unidos una década más tarde.

  7. #65

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    El misterio de Kola: El aterrador pozo donde se habrían grabado voces del infierno

    En los años 80’ un grupo de científicos grabó presuntos lamentos, llantos, súplicas y gritos de dolor.

    En 1989 el canal Trinity Broadcasting Network (una red de radio y televisión cristiana con sede en el sur de California), recogiendo a su vez una historia publicada por la revista científica finlandesa “Ammenusastia” y el diario “Etela Soumen”, publicó una noticia inquietante. Un grupo de científicos de Siberia, dirigidos por un doctor de apellido Azzacov, excavando un agujero de unos 14.4 km de largo en la península de Kola, habían encontrado una enorme cavidad subterránea. Intrigados por este inesperado descubrimiento, los científicos hicieron descender un micrófono extremadamente resistente al calor junto con otros dispositivos sensoriales dentro del pozo. Lo que el micrófono captó en la cavidad antes de estropearse por el intenso calor (unos 1000 grados Celsius) fueron escalofriantes 17 segundos de sonidos, presumiblemente lamentos, llantos, súplicas y gritos de dolor de seres humanos provenientes del interior de la tierra.



    El Doctor Azzacov habría informado que en esa cavidad “la temperatura alcanzaba hasta los 1.000 grados centígrados, lo que era más de lo que nosotros esperábamos. Parece más como un infierno en llamas que se encuentra en el centro de la tierra. El último descubrimiento fue, sin embargo, lo que más nos conmocionó, tanto así que varios científicos tuvieron miedo de continuar con el proyecto. Tratamos de escuchar los movimientos a cierto intervalo con unos micrófonos ultrasensitivos, los cuales dejamos entrar en el agujero. Lo que escuchamos convirtió nuestra lógica científica en ruinas. Eran, en momentos, unos sonidos débiles, pero a la vez, altos en frecuencia, los cuales pensamos que venían de nuestro propio equipo. Pero después de algunos ajustes, comprendimos que en verdad el sonido venía del interior de la tierra. Apenas podíamos creer lo que nuestros oídos escuchaban. Escuchamos voces humanas, gritando con gran dolor. A pesar de que una voz era perceptible, pudimos escuchar miles, tal vez millones de almas gritando en sufrimiento”.

    Tras el impactante descubrimiento, la mitad de los aterrorizados científicos decidieron renunciar al proyecto, aunque posteriormente habrían ocurrido otros hechos espeluznantes. La misma noche en que se grabaron las voces, apareció un gas luminoso que se disparó desde el centro de la tierra, en medio de una columna de humo incandescente. Y del agujero que se había hecho, emergió un ser con alas de murciélago, quien gritó en idioma ruso: “He vencido”, para después perderse en el oscuro cielo de Siberia. El doctor Azzacov explicó que, “como comunista, no creo en el cielo ni en la Biblia, pero como científico ahora creo en el infierno. Es innecesario decir que fue algo impactante al haber hecho este descubrimiento. Pero sabemos lo que vimos y lo que escuchamos. Y ahora estamos convencidos que taladramos ¡las puertas del infierno! . Esperamos que lo que esté allá abajo, allá se quede”.




    La fabulosa noticia del “Pozo del infierno” se extendió a los periódicos de los Estados Unidos y pronto comenzaron a aparecer grabaciones de los supuestos “gritos de los condenados” en varios sitios de internet. La historia llegó entonces hasta el canal religioso TBN, que afirmaba que era una “prueba” de la existencia literal del infierno como enseña la Biblia.

    Sin embargo, con el paso del tiempo, la noticia comenzó a ser desacreditada, aunque ciertamente se basaba en ciertos hechos verídicos. El Pozo Superprofundo de Kola (KSDB) sí existe en realidad. Es un pozo de 12.262 metros, que fue excavado (de mayo de 1970 hasta 1992) al noreste de la ex Unión Soviética, a unos diez kilómetros de la ciudad de Zapolyarny, en el marco del SG-3, un proyecto de prospección científica del gobierno soviético de la época para profundizar en la corteza terrestre e investigar la litosfera. Los científicos habían logrado penetrar con maquinaria a través de un tercio de la corteza continental báltica, cuyo grosor se calcula en 35 kilómetros, exponiendo a la luz rocas de 2.700 millones de años de antigüedad existentes en el fondo, y otros descubrimientos inesperados, como una gran cantidad de hidrógeno mezclado con el fango que fluía del agujero. El proyecto originalmente pretendía llegar a los 15 kms. de profundidad para analizar la naturaleza de la corteza terrestre, pero los trabajos se detuvieron debido a que la temperatura del fondo del pozo era mucho mayor a la estimada (180º en vez de los 100º que se esperaban).

    La historia del “Pozo del Infierno” comenzó a ser desmentida por varios internautas que aseguraron que estaba llena de datos poco fiables, como la misma existencia del doctor Azzacov, personaje del cual no se tienen datos concretos. Además, la “prestigiosa revista” científica finlandesa “Ammenusastia”, al parecer, era en realidad una publicación mensual religiosa de la localidad finlandesa de Levasjoki, que recogió esta leyenda urbana que se fue transmitiendo de boca a boca, y que tuvo su origen, al parecer, en una carta escrita por un grupo de misioneros. Posteriormente, un profesor noruego llamado Åge Rendalen, disgustado con lo que consideraba la credulidad de las masas, confesó que había ayudado a exagerar la historia para ridiculizar al canal de noticias TBN. Rendalen declararía más tarde que el llamado pozo del infierno era “nada más que una leyenda urbana cristiana”. Sin embargo, no son pocos quienes aseguran hoy día que los trabajos en el superpozo de Kola no se detuvieron definitivamente porque las altas temperaturas hacía imposible trabajar a las brocas, sino porque las máquinas habían taladrado en realidad las puertas mismas del infierno.


    Impresionante audio: los “Sonidos del infierno” del Pozo Superprofundo de Kola:

    https://youtu.be/Y-2ZvI5RDDQ

  8. #66

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    6 leyendas del norte de España que te dejarán boquiabierto


    Viajar al norte de nuestro país siempre es un placer. Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco; Navarra, los Pirineos… Hoy nos vamos a fijar en lo más profundo de sus raíces, en su mitología propia, en sus leyendas. Son muchísimas las historias sobre ello pero nosotros hemos seleccionado seis. Si pasáis por alguno de estos lugares, acordaos de estas historias.


    1. La Santa Compaña

    Cómo no, una leyenda gallega no podía faltar entre nuestras elegidas. En la tierra de las meigas (ya sabes aquello de que ‘haberlas, hailas’) es muy común eso de las leyendas. La de la Santa Compaña, muy arraigada también en Asturias, es la de una procesión de muertos, espíritus o almas en pena que se presentan de manera errante por las noches, sobre todo cerca de las iglesias. Lo hacen con una intención: visitar a todo aquel que vaya a fallecer en breve.







    2. Las Xanas

    La variante asturiana de una sirena es una xana. Se trata de bellas mujeres o ninfas, siempre cerca del agua, que con su canto y su belleza atraen a los hombres. Se supone que están atadas a fuentes o manantiales y piden ayuda a los hombres del campo para que las liberen. Pero las xanas también tienen un lado malo: castigan a los hombres de mal corazón o a aquellos que prometen liberarlas y en el último momento se arrepienten. Una de las leyendas relacionadas con las xanas es la del ‘panecillo de los cuatro cuernos’. Una xana promete a un campesino una inmensa riqueza si la ayuda a liberarla de la fuente a la que está atada. Él acepta pero la xana le pide que tiene que guardarle antes un extraño pan en su casa durante un año. Así lo hace, y se lo explica a su mujer. Ésta, durante ese año, da un mordisco a uno de los cuatro picos del pan y empieza a salir sangre por lo que intenta disimular el mordisco y lo vuelve a guardar. Cuando se cumple un año y el campesino se lo lleva a la xana, el pan se convierte en un hermoso caballo con solo tres piernas y con el que poco podían hacer. La xana, al enterarse que ha sido responsabilidad de su mujer, la maldice.






    3. Leyenda de Teodosio de Goñi

    Navarra también es una tierra de leyendas. La que os traemos es una de ellas. Teodosio era un caballero que vivía en el valle de Goñi que, tras casarse, se fue a luchar contra los árabes. Mientras, en su palacio, se quedaron su mujer y los padres de Teodosio. Ella, al quedarse sola, le cedió a sus suegros la habitación de matrimonio y ella dormiría en una más pequeña. Cuando Teodosio volvía, antes de llegar a su palacio, se le apareció el Diablo disfrazado de Basajaun (Señor de los bosques) y le dijo que su mujer le estaba engañando con un criado. Así, Teodosio, al llegar, entró en el dormitorio matrimonial y mató a las dos personas que había en la cama. Teodosio creyó haber había matado a su mujer y al amante pero inmediatamente vio a ésta en otra estancia: realmente había matado a sus propios padres. Como penitencia se ató una cadena al pie y se retiró a terminar sus días a una cueva, donde el dragón Herensuge apareció una noche con intención de comérselo. Teodosio imploró la protección de San Miguel y el propio Arcángel San Miguel apareció y con la cruz que llevaba en la cabeza mató al dragón y soltó de su cadena a Teodosio. Fue perdonado por Dios y además le regalo su reliquia. Cuando quedó libre fue a Goñi a buscar a su mujer que allí le esperaba y agradecidos erigieron un santuario al Arcángel llamado San Miguel in Excelsis (en la imagen).






    4. Mateo Txistu

    Una de las leyendas del País Vasco es la de Mateo Txistu, un cura muy aficionado a cazar. Por ello fue condenado a vagar de por vida con sus perros de caza de un lado a otro. No ha vuelto ni volverá, y por eso se cuenta que aún hoy en día por los montes de Euskadi se oye su silbido de llamada a sus perros.






    5. La leyenda del Monte Perdido

    Monte Perdido, en Huesca, es una de las cumbres más altas de los Pirineos y también escenario de diversas leyendas, sobre todo relacionadas con su nacimiento. Cuentan que existía en los Pirineos un ermitaño muy que prefería vivir alejado del resto de la gente, en quienes despertaba una sensación de miedo y temor. Hasta que un día, un valeroso cazador decidió ir a por él y matarlo. Así lo hizo y justo en el momento de contarlo en su pueblo, le cayó un rayo encima y de entre las nubes apareció un monte que se supone que era el alma del ermitaño. Por eso se llamó Monte Perdido.






    6. La leyenda del Hombre Pez

    Y para terminar, una leyenda cántabra, la del Hombre Pez. Un joven de Liérganes (municipio cántabro) llamado Francisco de la Vega desapareció en la ría de Bilbao en 1674. Sus familiares y amigos le dieron por ahogado pero cinco años después, unos pescadores lo encontraron en sus redes mientras pescaban… ¡en la bahía de Cádiz! Tras varios días sin hablar, lo primero que dijo fue “Liérganes”. El Secretario de la Inquisición, que estaba en Cádiz en ese momento, reconoció la palabra porque dio la casualidad que él mismo era natural de Liérganes, y se encargó de devolver al Hombre Pez a su lugar de origen. Desde su vuelta, el Hombre Pez vivió durante nueve años en Liérganes, merodeando el río con tristeza y pena, a veces como alocado, hasta que un buen día desapareció de nuevo en el mar, esta vez definitivamente. En la imagen, la estatua que hay erigida en su honor.




 

 
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